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¿Salvemos la Filosofía?

escrito el 4 de noviembre de 2015 en Artículos con 0 Comentarios

Incluso si las quejas prosperan y la LOMCE recula, la asignatura de filosofía está muerta. Hace tiempo que se le ha perdido el respeto, a la asignatura y a la propia filosofía, no públicamente y con exabruptos, sino con condescendencia, como a esa antigua estrella de cine que directores rechazan con excusas cándidas y la boca chica.

La filosofía seguirá conservando un rinconcito en bachillerato, el grado universitario continuará pese a que se matriculen cuatro gatos y los intelectuales del país la defenderán con fervor, pero más allá de la anécdota, nadie verá en ella una herramienta necesaria en su día a día.

La filosofía enseña a los jóvenes a pensar y ser críticos, dicen; ayuda a entenderse y comprender el entorno que nos rodea, comentan; ¡ayuda a que el pueblo no sea un rebaño! Asienten todos. Pero la realidad es que no hay tiempo para reflexionar y aprender de los que reflexionaron más y mejor. El presente es demasiado complejo y hay que ser resolutivo, operativo, mirar adelante, y que no nos molesten con cosas raras de aprioris y cavernas y superhombres y fenomenologías.

Cuántas veces habré oído un “¡ah! tienes la carrera de filosofía, bueno, eso es como no tener nada”. He vivido el desdén por la filosofía en mi día a día, por eso, me llama la atención que de repente tantas voces se hayan unido para salvarla en las aulas. No entiendo qué extraño motivo esconden, me cuesta creer que todos ellos, en algún momento, se hayan interesado por Platón. Y desconfío: tal vez la quieran preservar en formol para los curiosos, una rareza museística para que los jóvenes, cuando crezcan, muestren la misma indiferencia por ella que los adultos  ahora.

Por si acaso, pese a que la defensa de la filosofía que estamos viviendo estos días me parezca insuficiente y tenga algo de postureo, me posiciono a favor. Quiero que siga en el currículo escolar, aunque lo exclamo sin convencimiento, supongo que por corporativismo, camaradería con mis colegas, melancolía. En el fondo, no creo que el papel de la filosofía en el mundo actual cambie porque se explique en una, dos o tres horas semanales durante uno, dos o tres cursos.

Salvar la filosofía no pasa por reclamar que en la educación se mantengan las escasas horas destinadas a ella, salvar la filosofía es confiar en que sea una parte fundamental de nuestra sociedad, reivindicar su presencia en cada una de las materias, exigir que sea  parte constitutiva de la formación, trabajar para que, transversalmente, impregne la docencia. Si desde la mayoría de ámbitos (políticos, laborales, sociales, culturales) no se le presta atención, es muy inocente creer que un rácano cupo de clases semanales la salvarán. ¿Cómo se la tomarán en serio los jóvenes si no está vigente en la vida de los adultos?

Para ello, es necesario que las reformas educativas no sólo contemplen la filosofía, sino que partan de la filosofía.

Gerard Gual es director y fundador de YOUNG&LEADERS, Academia de Educación y Coaching para jóvenes estudiantes con sede en Barcelona.